27 sept. 2008

" No hablo del amor romántico, aquellas pasiones melosas de tristeza y sufrimiento. Relaciones de dependencia y sumisión, pasiones tristes. Algunas personas confunden eso con amor. Llaman amor a ese querer esclavo, y piensan que el amor es alguna cosa que puede ser definida, explicada, entendida, juzgada. Piensan que el amor ya estaba listo, formateado, entero, antes de ser experimentado. Mas es exactamente lo opuesto, para mi, lo que el amor manifiesta. La virtud del amor es su capacidad potencial de ser construído, inventado y modificado. El amor está en movimiento eterno, en velocidad infinita.
El amor es un móvil.
¿Cómo fotografiarlo?
¿Cómo percibirlo?
¿Cómo dejar serlo?
Y ¿Cómo impedir que la imagen sedentaria y cansada del amor nos domine? Mi respuesta... el amor es desconocido. Realmente después de una vida entera de amores, el amor será siempre el desconocido, la fuerza clara que al mismo tiempo ciega y nos dá una nueva visión. La imagen que yo tengo del amor es la de un ser en mutación. El amor quiere ser interferido, quiere ser violado, quiere ser transformado a cada instante.
La vida del amor depende de esa interferencia. La muerte del amor es cuando, delante de su laberinto, decidimos caminar por la acera recta. El nos ofrece sus oceanos de mares revueltos y profundos, y nosotros preferimos el cauce del río, con inicio, medio y fin. No, No podemos subestimar el amor no podemos castrarlo.
El amor no es orgánico. No es mi corazón el que siente el amor, es mi alma la que lo saborea. No es en mi sangre en la que el hierve. El amor hace su hoguera dionisíaca em mi espiritu. Su fuerza se mixtura con la mía, y nuestras pequeñas chispas resuenan por el cielo, como si fuesen nuevas estrellas recien nacidas. El amor brilla, como una aurora colorida y misteriosa, como un crepúsculo inundado de belleza y despedida, el amor grita su silencio y nos da su música. Nosotros danzamos su felicidad en delírio, porque somos el alimento preferido del amor.
Al amor, yo no lo conozco. Y es por esto que lo deseo y me lanzo a su abismo, aventurándome a su encuentro.
La vida sólo existe cuando el amor navega. Morir de amor es la substancia de que la vida es hecha, o mejor, sólo se vive en el amor.
Y la lengua del amor es la lengua que yo hablo y escucho". Paulinho Moska